
- ¿Quién es la persona que va a estar con vos toda la vida?
- No sé
- Vos misma, nena. ¡Obvio!
Era una conocida no muy lúcida, pero su comentario prendió todas las luces de mi interior.
- No sé
- Vos misma, nena. ¡Obvio!
Era una conocida no muy lúcida, pero su comentario prendió todas las luces de mi interior.
¿Yo misma? ¿Y quién soy yo?
Desde entonces - hace más de 15 años – procuro tenazmente conocer a mi única compañera de ruta. Necesito ser consciente de sus potenciales para mejorar el paso. Necesito aceptar sus carencias y sus complejos para no soñar destinos quijotescos. Necesito reconocer sus visiones distorsionadas para que no nos caigamos en el fango. Necesito cuidarla. Necesito comprenderla. Necesito contar (y reír) con ella.
Ella y yo. Mi esencia y yo. Juntas. Y acompañadas.