
El resultado del partido me da lo mismo. Argentina contra Estados Unidos. Yo nací en Estados Unidos y mi papá también y también mi abuelito, al que adoro con mi toda mi alma. Supongo que Andrew, Michael y Tommy estarán frente al televisor hinchando por Estados Unidos. Eran mis amigos del jardín de infantes. Unos pibes macanudos, como dirían mis amigos de aquí.
Y cuando digo aquí, me refiero a Argentina, el país donde vivo ahora y donde juego al fútbol y me divierto un montón con los chicos de la escuela. Dale campeón, dice Juan, mi mejor amigo. Y yo lo imito - ¡dale campeón! ¡dale campeón! - porque Argentina tiene el mejor equipo del mundo. Estados Unidos no tiene muy buen equipo, pero quizás ganen. Ojalá. Mi papá se pondría tan contento. Mis amigos de allá también. Messi es un fenómeno. Me encantaría ser como él y jugar en la selección. Gol de Estados Unidos. Tengo ganas de reírme. ¡Golazo de Argentina! Otra vez quiero reír. Me abrazo a mi mamá y festejamos juntos.
Los jugadores de Estados Unidos parecen un poco cansados. Y yo también me estoy cansando. Jugar para dos bandos es agotador. ¡Qué sueño! Mejor me voy a dormir. Mañana me cuentan el resultado...