15.6.06

¿Por qué será el Mundial?

La semana pasada, una amiga me pidió la receta de los palitos de queso para acompañar el extenso menú que planificaba para el sábado. ¿Qué festejan? pregunté ingenua. ¿Cómo que qué festejamos? El partido de Argentina, obvio. Y procedió a comentar que “somos pocos de familia y quiero que mi hija tenga un buen recuerdo de los festejos, porque las navidades las pasamos tan solos, etc.”. ¿Navidades? ¿Pero qué tiene que ver la navidad? ¿Navidad y mundial van de la mano? ¿Tradiciones?

No se, pero yo tampoco quise quedarme atrás. Con harina, huevos y un poco de dulce de batata me las ingenié para armar un menucito propio y acepté el convite de mi amiga Patricia a aunar fuerzas, maridos, hijos, hambre y deseos de victoria el sábado por la tarde. Obviaré el hecho de que al arribar con los miles de bártulos, me di cuenta de que me había olvidado la pastafrola y el arrollado del menú mundialista. Pero bueno, tenía que llegar temprano porque Patricia me había aclarado que no bajaría a abrirme la puerta si le tocábamos el timbre una vez empezado el partido. ¡Ni un minuto quería perderse! ¡Ni uno!

Lo curioso es que ni a Patricia, ni a mi amiga de los palitos de queso ni a mí misma nos importan un bledo los temas futbolísticos, los corner ni las técnicas de patada. ¿Qué será entonces lo que nos importa? Nos importa que somos argentinas y queremos ganar. Mostrarle al mundo que sabemos patear fuerte, mucho más fuerte que todos ellos. Nos importa satisfacer esta obsesión colectiva que, poco a poco, se nos ha metido en los ojos, los oídos y la agenda cuatri anual.

Y esto me lleva a reflexionar sobre algo que siempre se me ocurre ante los fenómenos masivos: ¿cómo nos verán las sociedades del futuro cuando nos analicen? ¿Qué pensarán de nosotros los niños del plato volador cuando en la escuela les hagan estudiar las costumbres de las sociedades antiguas? Les dirán que nos gustaba unirnos para mirar cómo un hombre metía la pelotita en un arco y que con esa excusa, se olvidaban las peleas intestinas, se estrechaban las manos, se vendían millones de objetos innecesarios y todo se concentraba en ganar el mundial. Les dirán que se gastaban rídiculas fortunas en las inauguraciones, en la construcción de estadios, en los boletos aéreos de miles de mandatarios y en la refacción de ciudades. Les dirán que mucha gente dejaba de trabajar, de producir y hasta de respirar durante todo el período en que la pelotita iba y venía, iba y venía, iba y venía. Les contarán que se multiplicaban los televisores, que se enriquecían los fabricantes y se disputaba la propiedad de los goleadores.

Y les aclararán, no sin algo de estupor, que todo este despliegue de dinero, perfección organizativa y unión fraternal transcurría en la misma época en que los hombres morían como cucarachas hambrientas y apestadas en África y las naciones se despellejaban por un pedazo de tierra o un pozo de petróleo. Transcurrían en el mismo momento en que se agotaban los recursos y el planeta comenzaba su agonía.

Transcurrían a pesar de todo esto, y quizás por todo esto. Porque el hombre estaba sediento de algo que hoy me cuesta descifrar.

¿Por qué ocurren estas cosas?
¿Por qué esta obsesión ante una pelotita y un arco?
¿Será por ganar? ¿Será por olvidar? ¿Será por unirse al otro sea como sea? ¿Será por igualar desesperadamente lo inigualable?

¿Qué será?

Francamente, no lo sé. Pero tengan la plena seguridad de que mañana viernes me plantificaré frente a la pantalla y, bracito en alto, ¡vamos, vamos Argentina!

10 comentarios:

charruita dijo...

Bueno preciosa amiga escritora, si hay algo que adoro de mi vida en L.A. es que no vivo en un país fubolero. Ya vez, gane o pierda USA aquí, los comercios no cierran, la gente no deja de abrir la puerta, etc etc. Al menos donde vivo yo.
Gracias a la vida ni me entero del mundial, salvo que algunos de mis blog visitados tenga un post sobre el tema.
Y si es crítico como el tuyo, lo leo. Si es de otro tinte ni lo miro.
Saludos Lauris!

Anónimo dijo...

Si bien es cierto lo que decis, eso de que hay mucha gente que del futbol nada pero a la hora del mundial le agarra un fanatismo inexplicable y hasta ridículo, si bien es cierto que es inentendible el dinero que se mueve alrededor de este campeonato que se da cada cuatro años cuando hay gente muriendo como cucarachas en todas partes del mundo, bien decís... tambien es cierto Laura y charruita que gracias al mundial mucha gente que no tiene motivos para sonreir y tienen razones para llorar, se alegran y lloran de alegria por los triunfos de sus camisetas, que también se borran de un plumazo las diferencias sociales porque "todos somos argentinos" y por unica vez los corazones laten al mismo ritmo.
Por esto, sin ser futbolera ni mucho menos, me alegro infinitamente que exista el mundial, porque no hay muchas cosas en este mundo que reparta alegrías y tristezas, si es que te tocó perder, a todos por igual.
Muy bueno tu blog

liter-a-tres 3 dijo...

En tiempos de la dictadura española, los partidos se programaban estratégicamente. Se hizo famosa la idea de que el futbol era el opio del pueblo.

Es un deporte que depende del azar, mantiene la intriga hasta el final y no siempre gana el mejor. Como en la vida.

Es cierto que, a veces, levanta pasiones exageradas. Y que algunos futbolistas son de admirar...

Bye

PE dijo...

Creo que el fenomeno futbolistico trascendio la frontera generaciones mucho mas paadas que la nuestra.Sucede que muchos conocen de este fenomeno gracias al auge de los medios de comunicacion,la tecnologia tambien cumple un papel preponderante en la union social(los medios aveces ayudan.
Asi como patear una pelota produce una sensacion de estar vivo,patear en el dia a dia de nuestras vidas tambien requiere de esfuerzo.
Bello analisis,y no te preocupes de como te vean las generaciones futuras,lo importante es ir aprendiendo en el camino.
Besos!

PE

lauraBaires dijo...

Como todo en la vida, no nos podemos colocar en un solo lado...Porque todo tiene sus varias aristas y sus motivaciones propias.

Después de vivir tantos años afuera, hoy siento orgullo de sentarme junto a los míos a gritar por mi terruño.

Pero también comprendo el resentimiento de aquellos cuyos hijos eran torturados junto a la cancha de River mientras el país celebraba que una pelotita argentina había entrado al arco (año 78). Esos no quieren saber nada de mundiales... Y los podemos culpar?

Hipocresías e ingenuidades humanas... Siempre de la mano.

Gracias por sus comentarios. Me encanta leerlos.

liter-a-tres 3 dijo...

Bravo por vuestro orgullo justificado!
Bravo por vuestro terruño!
Bravo por vuestro grito!

Sabes, Laura, que Mesi Mesi Mesi significa en catalán más y más y más?

En Barcelona le queremos un montón!
Os esperan más emociones como las de ayer...

Anónimo dijo...

Obviamente, como a la gran mayoría de la tribu pechos-cáidos, no me interesa el fútbol, ni quién se lecionó ni que referí es mas bombero que otro.-

Pero a la hora del mundial........... disfruto de ver a la gente feliz, con ese tonto agitamiento de banderitas, cuasi desnucamiento de niños para que salgan en cámaras.
Me encanta los hombres gritando como energúmenos en un bar, las chicas saltando anudadas en un abrazo, sin darse cuenta que siempre alguno se aprovecha, los niños asustados de tantos gritos........ porque para mi, el mundial es eso, una excusa para que todos sonriamos por lo mismo, sin importar, sólo por unos pocos días cada cuatro años, los dolores propios ni los ajenos, ni la atroz realidad de un planeta vejado, ni la ya cotidiana situación de un país usurpado......

Eso es el mundial, un opio de masas pero a nivel planetario, al mismo tiempo!

Miss cheesy wood

Estela dijo...

Evidentemente el fútbol funciona como un factor de cohesión nacional. Si hay un "ellos" que enfrentar tiene que haber un "nosotros". Me causa mucha gracia cuando la gente dice "jugamos" , "hicimos un gol" ¡No te ví en la cancha! ;-). En todo caso jugaron e hicieron los que estaban en el partido. Nadie lo ve bailar a Julio Bocca y dice "bailamos muy bien".

A mí el futbol no me va ni me viene. No veo los partidos porque me aburre ver una pelota de aquí para allá. Ni siquiera puedo seguir un partido porque no sé las reglas.

Sufrí por la alegría obligatoria durante el Mundial 78. Al que le guste que festeje y haga lo que quiera y a los que no, que nos dejen en paz (cosa que afortunadamente sucede bastante)

Besos

Estela dijo...

Después de leer con total objetividad todos los comentarios que se hicieron sobre el Mundial, es obvio que el mejor lo hizo mi hija en su blog. Ojo, acá no hay favoritismo ;-)))
www.miyod.blogspot.com

Anónimo dijo...

Using the "comment count" as the only objective means of measurement, I think even this humble blog demonstrates that good or bad the "mundial" has an attraction that draws in opponents and proponents alike.

I think it just goes to show that we love to hear ourselves opine and define the world as we see it in order to give others the opportunity to either validate or challenge our perceptions of the world. Dialog in this case or in international diplomacy can either be an opportunity for learning and growth or offence and entrenchment. There is never one side to a story; things are never just black and white; there is never only one solution and the truth is owned by no one.

I think that in general the World Cup has a similar appeal to the world as the Olympic Games. Not withstanding the examples of extreme behavior, these events give us time to take our minds off our problems, either domestic or global and live in a moment that can be shared by millions. It’s a chance to contemplate an international event without fretting over eminent perdition; time to share with an idealistic child and remember what that innocence and un-jaded optimism felt like; and a time to recharge and return to the daily battles that we all fight separately and alone in our corners of humanity.

The world will always have problems. No one suggests that we ignore our responsibilities. Escapism? yes. But to consider it negligence or ignorance is to ignore what the masses appear to want. Is it a moral question of right and wrong? In a supposedly and debatable enlightened time, who is prepared to say that they know what is right for society?